jueves, 9 de abril de 2015

La Galería Guillermo de Osma rinde homenaje al artista Nicolás de Lekuona




Alrededor de sesenta obras, entre óleos, dibujos, collages, fotografías y fotomontajes se exhiben en la exposición que la Galería de Osma dedica al artista vanguardista Nicolás de Lekuona (1913-1937) fallecido con tan solo 24 años durante la Guerra Civil.
El artista guipuzcoano desarrolló en su breve vida un legado artístico de gran calidad e intensidad que encuadran en la vanguardia española, cercano a Benjamín Palencia, e internacional con presencia de Rodchenko, Man Ray, Picabia, Moholy Nagy.
La temática de las obras de Lekuona se aleja de la "moderna tradición" del arte vasco, y se encuentra más cercana a la inspiración de Benjamín Palencia o del escultor Alberto y de las vanguardias internacionales.
Desde muy joven empezó a interesarse por el arte más moderno, relacionándose con artistas como Jorge Oteiza, con quien compartió una gran amistad.
En 1932 se trasladó para realizar estudios de aparejador a Madrid, donde se introdujo en el ambiente cultural, conociendo a Ramón Gómez de la Serna, Concha Espina y al crítico Manuel Abril.
Durante este periodo comenzó a participar en exposiciones colectivas obteniendo el segundo premio en la Exposición de Artistas Noveles Guipuzcoanos de 1933.
Un año más tarde presentó sus fotografías junto a las esculturas de Jorge Oteiza y las pinturas de Narciso Balenciaga en la exposición presentada en el Kursaal de San Sebastián, figuras con las que formó un frente de artistas de vanguardia vascos.
En 1935 terminó sus estudios y comenzó a trabajar con el arquitecto Florencio Mocoroa, realizando viviendas funcionales muy cercanas a la arquitectura del GATEPAC.
Falleció durante los bombardeos de Furniz (Vizcaya). Su obra no fue valorada en toda su dimensión hasta principios de los años 80, gracias a importantes exposiciones colectivas e individuales, destacando las antológicas realizadas en 1982 y 1983 en el Museo de Bellas Artes de Bilbao o la de 2003-2004 en el Museo Artium de Vitoria, que luego viajó al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.
En la recuperación de la obra de Lekuona ha tenido especial importancia la investigación desarrollada por Adelina Moya. En opinión de esta experta la obra del artista es "tan diversa como breve en su tiempo de realización".
Su producción creativa, que comprende fotografía, fotomontajes, pintura, dibujos y collages, son fruto de una mente abierta y libre, siempre experimentando en diversos campos.
Su prematura muerte dejó un escueto corpus, compuesto en gran parte por pinturas y dibujos valientes y originales que se alejan voluntariamente de la pintura vasca del momento para adentrarse en las proposiciones más modernas e internacionales.
Sin embargo, hay que poner atención también en su producción fotográfica y sus fotocollages, que por primera vez la familia pone a la venta.
Pese a su juventud y su breve carrera, la fotografía de Lekuona destaca sobre la del resto de fotógrafos españoles de la época por su modernidad y singularidad. Los escorzos, encuadres cenitales, picados, composición de objetos, juegos de texturas de sus fotografías están cerca de lo que hacía Ródchenko, Moholy-Nagy y la Bauhaus.
Sus escasos fotocollages y fotomontajes están considerados entre los ejemplos más destacables de esta disciplina a nivel internacional. Lekuona sigue la tradición del collage iniciada por el dadaísmo y continuada por el surrealismo, pero sus fotomontajes poseen una carga poética y una belleza que les hacen destacar entre los demás.