sábado, 26 de septiembre de 2015

El vértigo ya está en Bilbao





No hay miedo. No hay vértigo. El Bilbao Red Bull Cliff Diving aterrizó ayer de lleno en el puente de La Salve. En la capital vizcaina ya no queda hueco para la cobardía. Eso es lo que debió pensar el millar de personas que se congregó en ambas márgenes de la ría para ver los primeros entrenamientos libres de los mejores clavadistas del mundo. No saltaron todos -el pentacampeón Gary Hunt o el triunfador de la pasada campaña Artem Silchenko se reservaron para hoy, cuando empieza lo serio-, pero quienes lo hicieron, encandilaron a un público ansioso de espectáculo.
Los saltadores se hicieron de rogar. Más de una hora tuvieron que esperar los aficionados para que los protagonistas se asomaran a la plataforma situada junto al Guggenheim. La hora programada para el inicio de la sesión preparatoria llegó demasiado pronto para la organización, todavía faltaban dar los últimos detalles a una prueba en la que cualquier descuido puede ser crucial, así que los clavadistas decidieron esperar. Y con ellos, el público que se arremolinó con la mirada hacia arriba.
La espera mereció la pena. En torno a las dos de la tarde, las nubes grises se disiparon, el sol decidió imponerse para enrojecer aún más al puente de La Salve y Orlando Duque y Jonathan Paredes se pusieron el mono de trabajo. Los dos clavadistas, grandes referentes en este deporte y principales favoritos para calarse mañana la txapela, llegan a la villa en busca del segundo puesto de la clasificación general. Hunt ya tiene asegurado un nuevo título mundial. Así que la mirada internacional estará puesta en esta lucha a dos bandas, de salto contra salto, sin más rivales que ellos mismos.
De hecho, los presentes ya pudieron ver un buen anticipo de lo que ocurrirá a partir de esta tarde. Precisamente, fueron Duque y Paredes quienes se atrevieron con los primeros saltos de esta segunda edición. Fueron ellos los que calentaron el ambiente para las clasificatorias de hoy y, sobre todo, para el espectáculo que se espera mañana. En tres segundos, recorrieron los 27 metros que separan la plataforma metálica del agua. Descendieron a casi 90 kilómetros por hora y rompieron al Nervión entre aplausos.
Los dos clavadistas comenzaron calmados la octava y última parada de la Red Bull World Series. Tanteando la plataforma, palpando el ambiente, evaluando una ría que cada vez tenía menos profundidad puesto que, con el paso de los minutos, la marea comenzó a bajar. La prueba tornó entonces más peligrosa, sin embargo, Paredes y Duque comenzaron a picarse. Ya lo avisó el mexicano en la presentación de la prueba: “Tenemos el grado de locura demasiado alto”. Así pues, el salto con giro simple se transformó en tirabuzones o comienzos de espaldas. Si uno se exhibía, el siguiente entusiasmaba. Es decir, el nivel subió al mismo ritmo que el calor del público y la calidad empezó a notarse. La pugna por el segundo puesto se puso seria ya en los primeros entrenamientos oficiales, donde todavía los saltos no se puntúan, y lo agradecieron unos asistentes que echaron de menos al increíble Hunt.
A pesar de todo, el clavadista inglés decidió no asomarse al puente de La Salve, mientras que Silchenko asistió, sorprendido, a lo reconocido que es en la capital vizcaina. El ruso, ganador de la pasada edición en Bilbao, aprovechó los entrenamientos para pasearse por los aledaños del Guggenheim. Aunque los presentes no le dejaron dar dos pasos sin pedirle una fotografía.
EN LA PISCINA DE MARTIARTU Antes de que se llevara a cabo el primero entrenamiento sobre la ría, los 14 clavadistas pudieron ensayar sus movimientos en la piscina del Club Deportivo Martiartu. Algunos ataviados con neoprenos y otros desafiando al frío mañanero de Erandio, los saltadores madrugaron para hacer las delicias de las decenas de personas que se arremolinaron en las gradas para disfrutar del espectáculo lejos de las aglomeraciones de La Salve.