jueves, 10 de septiembre de 2015

Chicharros y lubinas remontan ya la ría hasta Bilbao





El biólogo e investigador de Azti Javier Franco repasa la regeneración de la ría y la espectacular progresión de las especies en los últimos años. Especialmente llamativa es la recuperación experimentada en los tramos altos a su paso por Bilbao, antaño convertidos en la cloaca de la ciudad. Como representante del centro tecnológico de innovación marina que supervisa el estado de calidad del Nervión, no recomienda el dragado del lecho para evitar remover los fondos y, con ellos, un pasado muy contaminante.
Como biólogo acostumbra a participar en las inspecciones que se realizan a bordo de un barco para comprobar las especies que conviven en la ría y la calidad de sus tramos. En 2006 el hallazgo más sorprendente fueron quisquillas a la altura de los viejos astilleros de Euskalduna. ¿Qué han detectado recientemente que les haya llamado la atención?

Más que lo encontrado un año concreto, lo más reseñable es que, sobre todo en la zona más interior (Olabeaga-Euskalduna), ha ido apareciendo una mayor diversidad de especies en los últimos 10-15 años. Hasta el año 2001 no se había encontrado ningún pez ni crustáceo en esa zona. En 2002 se encontraron 3 especies; en 2003-2004 fueron 5-6; para 2008 ya eran 10 especies y, en los 2-3 últimos años hemos registrado 15-20 especies. Entre las especies más representativas de esta zona se pueden mencionar el lenguado, la platija, el cabuxino, la lubina, la mojarra, el chicharro y varias especies de quisquillas y cangrejos.
¿Cuáles son las especies más comunes de peces, moluscos y crustáceos, incluso de aves?

Además de los ya mencionados, se pueden añadir la anguila, el salmonete y la mojarra. Entre los moluscos hay muchas especies, algunas con forma de caracolillo y otras del tipo de las almejas y las chirlas. Entre las aves se pueden mencionar el cormorán grande, la garceta común, la gaviota reidora, la gaviota patiamarilla, el martín pescador y numerosas especies de aves limícolas (se alimentan en las zonas fangosas que quedan al descubierto al bajar la marea) y de aves nadadoras y buceadoras (ánades o patos, zampullines, álcidos, etc.).Los mubles (hay varias especies) pueden vivir tanto en zonas abiertas y limpias como en zonas más o menos contaminadas. Están entre las especies más resistentes a la contaminación y, por ello, son de las últimas que desaparecen en zonas fuertemente contaminadas y de las primeras que aparecen en zonas que se van recuperando. Además, se alimentan de gran variedad de recursos, incluyendo la materia orgánica de las aguas residuales. Por todo ello, no son un buen indicador de calidad, si bien en el estuario del Nervión su presencia indica que el agua presenta condiciones mucho mejores que hace 25-30 años, cuando ni siquiera los mubles podían sobrevivir.La depuradora de Galindo no enriquece las aguas con nutrientes, sino que elimina la mayor parte de ellos. Hoy en día las aguas de la ría tienen unas concentraciones de nitrógeno unas 20 veces inferiores a las de hace 25 años. Aunque puntualmente se han registrado crecimientos elevados de algas, no se trata de una situación habitual y no representa un problema. En todo caso, quizás se podrían evitar enviando las aguas depuradas a mar abierto (actualmente se vierten en la zona media del estuario).
La depuradora de Galindo, clave en el saneamiento de la cuenca, no solo devuelve las aguas limpias, sino que las enriquece con nutrientes que dan de comer a las algas. Sin embargo, la proliferación de algas puede restar oxígeno y desatar procesos de putrefacción de las aguas. ¿Cómo está hoy la situación y qué forma habría de evitar ese riesgo?
El buen estado de la ría ha ayudado a regenerar los arenales más pegados a la desembocadura, sobre todo en los casos de las playas de Ereaga, Arrigunaga y La Arena. ¿En qué deben mejorar aún?

Desde luego, la calidad de las aguas de baño en estas playas ha mejorado de manera evidente con el plan de saneamiento. Quizás se podrían mejorar aún más con una actuación como la que mencioné antes.
Con todos los datos que tienen sobre la mesa. ¿Recomendaría usted el baño en la ría? Cada vez es más frecuente ver a bañistas entre Zorrozaurre y Abandoibarra, disfrutando de un baño o del deporte.

El estuario del Nervión no está declarado como zona de baño; por ello, no se puede recomendar este uso. En todo caso, esta pregunta debe realizarse a la entidad competente en esta materia, que es URA.Los trabajos de seguimiento se llevan a cabo desde el año 1989. En ellos se estudia la calidad del agua, los sedimentos, los organismos que viven en el agua (plancton), los que viven dentro de los fondos (en los sedimentos), los peces y crustáceos que viven sobre el fondo y los organismos que viven sobre los fondos duros.¿Cada cuánto realiza Azti sus controles?
¿Qué valores mide y cuáles son los métodos que aplica?

Las campañas sobre la calidad del agua son mensuales, realizadas entre el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia y Azti. Las variables que se miden son: salinidad, temperatura, oxígeno disuelto, clorofila, pH, transparencia, turbidez, sólidos en suspensión, nitrógeno, fosfato, carbono orgánico total y bacterias fecales. Se estudian en ocho zonas del estuario, desde la embarcación con el empleo de unas sondas oceanográficas. Los sedimentos se estudian una vez al año mediante el empleo de dragas desde el barco. Las muestras se llevan después al laboratorio para su análisis. El fitoplacton se analiza cuatro veces al año. Los sedimentos, una vez al año. Peces y crustáceos, la misma frecuencia, mediante el uso de redes de arrastre. Los organismos se identifican, se miden y se cuentan en el barco y se devuelven al agua lo antes posible para reducir la mortalidad debida al muestreo. Los organismos que viven sobre los fondos duros se estudian cada 3 años mediante buceo, en cinco zonas de la zona exterior, El Abra.
Por poner un año en el arranque de la regeneración, podríamos decir que la ría volvió a respirar en 2004 tras la eliminación de la mayoría de los vertidos contaminantes. Entonces, la oxigenación de las aguas se elevó a niveles anteriores a la época industrial (se dice que un porcentaje del 60% de oxígeno es el umbral mínimo para que la vida prospere en todo el cauce). ¿Cuál es ahora su situación de la ría, tramo a tramo, desde el estuario a la zona en la que se pierde la influencia de las mareas, diez años después?
¿Qué ocultan los sedimentos de la ría, tras largas décadas de fuerte contaminación industrial y metales pesados?
No hacen falta niveles tan altos de oxígeno como el 60% para que la vida se desarrolle sin problemas. Los problemas se dan en niveles inferiores al 20-30%. El 60% es el estándar de calidad que se estableció en el Plan Integral de Saneamiento. La oxigenación de las aguas empezó a mejorar cuando se empezaron a depurar las aguas, a partir de 1990, pero el gran salto se produjo hacia 2001-2002, tras la entrada en funcionamiento del tratamiento biológico en la depuradora de Galindo. Desde entonces la situación ha seguido mejorando. Actualmente apenas se dan situaciones de oxigenación inferiores al 30%. En la actualidad más del 90% de los datos son superiores al estándar de calidad (50%), mientras que hace 25 años solo lo cumplían menos de la mitad. Las zonas que tenían más problemas de oxigenación hace 25 o 30 años eran las zonas media e interior, pero actualmente incluso en ellas los niveles son altos. En ninguna zona hay actualmente problemas de oxigenación.
¿Es recomendable el dragado o sería revolver el problema de la contaminación y hacerlo emerger de nuevo?
Los sedimentos presentan hoy en día, en sus capas superiores, niveles de contaminantes muy inferiores respecto a hace 25 años. Esto no quiere decir que los contaminantes 'antiguos' hayan desaparecido, sino que están en niveles más profundos. Sin embargo, a los organismos, que viven en los primeros 20-30 centímetros, esto apenas les afecta. Creemos que no es recomendable, ya que, por un lado un dragado moviliza los sedimentos y podrían movilizarse también los contaminantes que contienen. Y, por otro, por lo explicado anteriormente, un dragado podría dejar en superficie sedimentos más antiguos más contaminados.