miércoles, 29 de abril de 2015

Un búnker con barra en Bilbao





El fastuoso hotel Carlton de Bilbao, situado en la céntrica plaza Moyúa, donde confluyen las arterias más importantes del Ensanche bilbaíno (núcleo financiero y comercial de la ciudad), es un edificio emblemático ante cuyas puertas pasan diariamente miles de ciudadanos cargados de bolsas, teléfonos móviles y paraguas. Reconocido como Monumento Arquitectónico, Histórico, Artístico y Cultural vasco, fue diseñado en 1919 por Manuel María Smith, arquitecto fetiche de la pujante burguesía industrial de la época, y abrió sus puertas en 1926 para cubrir la nueva demanda de establecimientos de lujo.
Se trata de un establecimiento de estilo clásico que ha vivido numerosas reformas en sus casi cien años de historia. Sus grandes salones, lámparas, alfombras y la vidriera cenital del vestíbulo conservan el aroma de las fiestas y el champán de los felices años veinte. El Carlton ha sabido renovarse con el tiempo y sigue siendo corazón de la vida cultural y social de Bilbao, una parte irrenunciable del paisaje cotidiano.
El refugio de hormigón armado, una cámara subterránea de doce metros de largo por cuatro de ancho, llegó a albergar algunos plenos presididos por el lehendakari durante los bombardeos de la capital vizcaína. Su existencia no fue descubierta hasta hace unos años, en el transcurso de unas obras de remodelación. Ahora se ha convertido en un elegante bar de estilo inglés con paredes tapizadas en granate, maderas nobles, fotos de las celebridades que han pasado por allí y cómodos sillones. Solo abre sus puertas para actos y celebraciones privadas.Lo que pocos de sus huéspedes saben es que bajo su estructura se esconde un búnker: durante la Guerra Civil, entre su constitución en la Casa de Juntas de Guernica en octubre de 1936 y hasta la caída ante las tropas franquistas en junio de 1937, el hotel Carlton fue sede del primer Gobierno vasco presidido por Jose Antonio Aguirre. El Ejecutivo escogió este edificio por su carácter representativo y la solidez de sus muros. No muy lejos de allí, al comienzo de la calle Ercilla, una estatua recuerda al dirigente, ataviado con sombrero y gabardina.
Sus habitaciones, modernizadas, gozan de todas las comodidades, y pese al lujo del establecimiento, se encuentran ofertas por internet más que asequibles; no se dejen impresionar por el portero con chistera de la entrada. Otra cosa es, desde luego, la suite Imperial, que ocupa más de doscientos metros cuadrados en la última planta y está enteramente rodeada por balcones que dan a la plaza Moyúa. Allí se han alojado recientemente actores como Jeremy Irons, John Malkovich, Pierce Brosnan (protagonista de 007) o famosos como Paris Hilton.El hotel Carlton ofrece todo tipo de servicios: un restaurante especializado en cocina vasca (antes lo estuvo en la francesa, pero ya pasó la moda extranjera) al frente de cuyos fogones se encuentra el chef Eduardo Díez Ereño desde hace ya 17 años (los viernes el menú ofrece arroz con bogavante); un bar con salida directa a la calle donde probar algún pintxo; un gimnasio y varios salones de actos donde siempre están pasando cosas.