miércoles, 2 de noviembre de 2016

El Guggenheim Bilbao se sumerge en las vanguardias de París



A comienzos del siglo XX, el rápido desarrollo industrial, económico y tecnológico estaba cambiando el mundo y, más concretamente, París. Mientras ingenieros como Eiffel construían en ella los que serían los nuevos símbolos de la modernidad, a la Ciudad de la Luz llegaban decenas de artistas atraídos por un ambiente de intercambio cultural transnacional. Fueron años en que se gestaron todos los movimientos que revolucionarían las convenciones del arte. El Museo Guggenheim Bilbao mira ahora a esa época con la exposición 'Panoramas de ciudad: la Escuela de París, 1900-1945'.
La muestra, compuesta de más de 50 obras maestras de la colección del Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York, recoge algunas de las pinturas y esculturas más influyentes del siglo XX, firmadas por artistas como Constantin Brancusi, Georges Braque, Robert Delauney, Amedeo Modigliani y Pablo Picasso. Comisariada por Jauren Hinkson, la exposición puede verse desde este viernes y hasta el próximo 23 de octubre en la tercera planta del museo, donde puede conversar, según ha remarcado el director de la pinacoteca, Juan Ignacio Vidarte, con la colección que el museo bilbaíno tiene de destacadas piezas de arte de la segunda mitad del siglo XX.
La presentación se inicia en los primeros años del siglo XX, con 'Le Moulin de la Galette' (1900), un cuadro en el que Picasso hace gala de la figuración y la técnica impresionista antes de empezar a trabajar con el cubismo junto a Braque. A partir de entonces, no habría vuelta atrás.
La exposición reúne obras como 'Desnudo' (1917), de Amedeo Modigliani -de la que la comisaria ha recordado que tuvo que ser retirada de la primera exposición ante el escándalo que provocó entre el público parisino de la época- y el 'Violinista' de Marc Chagall.
De su mano, movimientos como el cubismo, el surrealismo y el orfismo dialogan en las salas clásicas del museo y muestran el modo en que Picasso y Braque revolucionaron las convenciones de la pintura, Delaunay apostó por la armonía de los colores, Kandinsky abrió nuevos caminos en la abstracción y Brancusi reinventó el modo de presentar la escultura en el espacio.
"Son obras que muestran cómo los artistas resistieron a los convencionalismos y que siguen hablándonos en el presente", ha remarcado la comisaria, quien ha descrito las obras como "trabajos exuberantes y vibrantes", a pesar de haber sido realizados en ocasiones en "momentos de depresión" o en "momentos de crímenes contra la humanidad", ya que en ese tiempo Francia, como Europa y gran parte del mundo, fue sacudida por las dos guerras mundiales.