jueves, 18 de agosto de 2016

“Bilbao es un espacio cada vez más deseado por los artistas”


Con motivo del 70 aniversario del nacimiento de la República Italiana, el MAXXI presenta, hasta el 23 de octubre, una exposición colectiva de grandes fotógrafos que han captado imágenes del país. Begoña Zubero (Bilbao, 1962) es la única representante estatal en la exposición. Participa con dos fotografías de su proyecto Gente del Po, en el que explora la relación entre el paisaje y las personas que lo habitan. 
¿Cómo surgió la participación en esta exposición? 
-Se trata de una exposición de corte muy institucional, porque celebra el 70º aniversario de la República. Casi todos los fotógrafos son italianos, y estoy contenta porque sé que es muy complejo llegar a estar ahí. Todo comenzó cuando el director del MAXXI pasó por las diferentes academias hace algunos años, e invitó a dos artistas por Academia a presentar en unas jornadas su trabajo. De la Academia de España me eligió a mí, presenté mi trabajo y desde entonces se estableció cierta relación con ellos, incluso fueron a mi estudio alguna vez. Además, todos los artistas que pasamos por la Academia dejamos dos obras, una va al Ministerio de Asuntos Exteriores y otra se queda en la Academia. Cuando tuve terminado el proyecto Gente del Po, se lo envié; tengo interés en que este proyecto se mueva por Italia. A la directora de arquitectura y de fotografía del MAXXI le cuadró perfectamente porque hay una sección en el catálogo de la exposición dedicada a paisajes contemporáneos italianos, así que me puse en marcha. 
¿Por qué ha seleccionado esas dos fotografías? 
-Ha sido una selección conjunta, un trabajo entre el comisario de mi proyecto, las comisarias del MAXXI y yo. En un principio seleccionamos cuatro pero, como eran de gran formato, finalmente decidimos que solo serían dos. Estas exposiciones cuentan con un espacio muy grande, pero soy de las que cree que menos es más. 
¿Qué supone exponer en un museo como el MAXXI? 
-Las cosas en nuestro mundo laboral nunca son inmediatas. Nuestros procesos de trabajo, al menos el mío, ven la luz trabajando mucho. Creo que el hecho de estar en esta exposición es importante, es estar en el MAXXI, en un museo internacional con una colección muy importante de fotografía, y concretamente de fotografía relacionada con la arquitectura, algo que me interesa especialmente. Estar ahí es estar en un buen tablero de juego. Es una recompensa al esfuerzo de haber estado fuera trabajando, porque esta muestra te sitúa en buen lugar, y más cuando está catalogado y hay posibilidad de formar parte de la colección. 
¿Se desconoce la importante labor de las Academias de arte? 
-Sí, creo que la idea de las Academias es una idea muy desconocida, no se conoce lo que realmente son. Su función es recibir a los artistas y ayudarles a tener un alojamiento en Roma para que se formen y trabajen. Durante tu estancia allí, presentas un proyecto y te dan un estudio para desarrollarlo durante un tiempo. Al finalizar, realizas una exposición en Roma y en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Sería interesante que el País Vasco tuviera una Academia allí, o un instituto, porque es muy importante para establecer relaciones. A través de la Academia he visto que somos un espacio deseado, que la gente quiere venir a Bilbao, que escuchan hablar de él cada vez más y quieren venir a hacer cosas aquí. La función de las Academias es muy interesante porque fabrica un importante tejido cultural para los artistas. 
¿Por qué se ha decantado por una luz de invierno para este trabajo? 
-El origen de este proyecto es un artículo que escribió Antonioni en la revista Cinema en abril de 1939. Acompañó ese texto de unas fotos que él había realizado, y éstas fueron las que realmente me impresionaron. Sus fotos estaban hechas en invierno, y me parecía que esa luz que aportaba desnudez en la naturaleza me venía muy bien para no acercarme a un tipo de fotografía de paisaje bucólico. El invierno parece la más dura de las estaciones, y me interesaba alcanzar esa desnudez en la imagen, por eso estas fotografías tienen una luz soberbia y muy especial. 
¿Por qué en sus fotografías no aparecen figuras humanas si el objetivo es explorar las relaciones entre el paisaje y las personas? 
-Esta característica es una constante en mi trabajo hasta ahora. Siempre me da la sensación de que si estoy hablando de cómo interfiere la gente en la arquitectura, o en este caso en el paisaje, hago mucha más referencia a la gente y la hago más presente si no está. Pienso que de otro modo sería mucho más obvio y al final se cuestionaría menos la fotografía. 
La comisaria de la exposición dijo que la idea era tener “el coraje” de mostrar la realidad de Italia. 
-Creo que Italia es un país muy potente y culturalmente increíble, no solo por su pasado, también en los últimos tiempos, pero ha sufrido muchos años el gobierno de Berlusconi, un tipo de gobierno del que es muy difícil recuperarse. Nosotros estamos revisando esa Italia que todavía era potente y poderosa, ese país de los años 70. Por otra parte, Italia ha invertido muy poco dinero en lo público desde que llegó al poder Berlusconi, y eso se está notando. Es un país de supervivientes natos, son casi mágicos, pero están en un momento complicado a ese nivel.