domingo, 23 de agosto de 2015

Marijaia desata la fiesta en Bilbao

















Marijaia ha abierto nueve intensos días de fiesta. Terminó por fin la cuenta atrás, los días marcados en rojo en el calendario. Aste Nagusia ha caído en tromba sobre Bilbao y esto no ha hecho más que empezar. Las calles de la capital vizcaína revientan de gente y de ganas de juerga. Una multitud ha renovado el bautismo festivo de cada año para olvidar penas y brindar por la vida. Los pañuelos de 'nuestro' color azul se lucen en nucas, muñecas o pantorrillas, pero siempre con orgullo. Las txosnas regarán El Arenal con cientos de litros de kalimotxo, decibelios de música y, sobre todo, desenfreno festivo. La única que no estaba invitada era la lluvia, que ha contribuido a que Bilbao se empape de juerga. Muchos de los vizcaínos y visitantes que han asistido al txupinazo desde las inmediaciones del Teatro Arriaga han acudido con paraguas y chubasqueros, aunque por debajo podían intuirse camisetas del Athletic. La llegada de Marijaia hace más amplia aún la sonrisa dibujada en el rostro de los hinchas rojiblancos que esta misma semana han visto a su equipo ganar un título después de 31 años de espera. Así que este año toca celebrar la Aste Nagusia por partida doble. Conciertos, fuegos artificiales, concursos gastronómicos, actividades infantiles... en total más de 300 actos para todos los gustos animarán Bilbao durante nueve frenéticos días con sus nueve noches. Un sin parar.
"Ser de Bilbao la pregonera grandes responsabilidades conlleva y es el mayor honor", ha gritado Gurutze visiblemente emocionada, fiel a ese 'enchufe' con la fiesta que se supone a cualquier bilbaíno en el arranque de la nueve días para vivir a tope y del que la actriz es máximo ejemplo. Bueno, ella y la txupinera, Oihana Pascual, porque sin el ¡¡pum¡¡, no habría estallido festivo. No se mojó la pólvora y el cohete anunció puntual al mundo que Bilbao está de juerga. Abajo, en la plaza agua por fuera y otros líquidos por dentro. La muchedumbre se mueve al ritmo de la música o del corazón sobresaltado por las ganas de marcha. Gritos, pancartas, color.. y Aste Nagusia. El Ayuntamiento confiaba en que el txupinazo de este año fuese responsable y la multitud ha hecho caso a este llamamiento. Muy poca harina y huevos han manchado la fiesta.
Tras el cohete ha llegado el momento más esperado. Marijaia ha comenzado a danzar contoneando su enorme trasero, mientras miles de almas congregadas en la plaza intentaban seguirla el ritmo. No es cuestión de agotar las fuerzas, que quedan por delante nueve días de euforia. Después de la llegada de la musa del jolgorio, los servicios de limpieza comenzarán a limpiar el entorno del Arriaga. Para entonces, miles de personas ya se habrán dispersado por el Arenal. No hay tiempo que perder. Toca juntarse con la cuadrilla y disfrutar de la fiesta sin líos, sobresaltos y preocupaciones.