martes, 18 de agosto de 2015

Aduriz pone las cosas en su sitio




Los leones consumaron ayer en el Camp Nou la conquista de la Supercopa. Ante un Barça que esta vez no regaló nada, el equipo de Valverde hizo valer la enorme diferencia conseguida el pasado viernes en San Mamés. Los rojiblancos supieron a qué jugaban en todo momento. La expulsión de Piqué, once minutos después de la vuelta del descanso, facilitó la labor aún más a un equipo bilbaíno que perdía para entonces por 1-0. Messi, cómo no, fue el encargado de batir a Iraizoz.
El pichichi del Athletic, el hombre clave de esta final de la Supercopa a doble vuelta, también cumplió con su cometido minutos más tarde. Aduriz, solo tras una dejada de De Marcos, remató contra el cuerpo de Bravo y aprovechó el rechace para certificar la victoria global. La roja postrera a Sola, sustituto del donostiarra, quedó reducida a mera anécdota.
Valverde realizó dos cambios respecto al partido del viernes. Bóveda ejerció esta vez de lateral derecho con De Marcos por delante y Susaeta de interior zurdo y Gurpegi entró en el doble pivote junto a Beñat en sustitución del lesionado San José. El sistema de juego del Athletic permaneció intacto. Los locales, con todo Luis Enrique, esta vez sí, tiró de su bloque titular para buscar la remontada. Bravo, Piqué, Rakitic, Busquets Iniesta aparecieron así en una formación con la novedad añadida de Mathieu por el tocado Adriano.
El Barça, como era de esperar, arrancó con ímpetu. Los azulgrana gozaron pronto de dos buenas ocasiones, pero Bóveda primero y el larguero a remate a bocajarro de Piqué después impidieron el estreno goleador culé. El partido entró a partir de ahí, minuto cinco, en una fase en la que los leones se dedicaron a controlar las cada vez más previsibles embestidas blaugranas. El problema bilbaíno en el primer tiempo tuvo una doble vertiente: su escasa capacidad para conservar la posesión del balón y la inmejorable ocasión desperdiciada por Eraso a falta de ocho minutos para el descanso. Messi, sin embargo, aprovechó la suya cinco minutos más tarde para abrir el marcador y meter de nuevo al Barça en la final.
La segunda mitad arrancó con ocasiones para Susaeta y Aduriz y la expulsión, por protestar, de Piqué. Los azulgrana se quedaban en inferioridad numérica con tres tantos de desventaja y 35 minutos por delante. Pedro, Rakitic y Suárez, así y todo lo intentaron. Valverde retiró al renqueante Etxeita para meter a Elustondo. Luis Enrique, a Sandro y Munir. Todo hasta que Aduriz, a la segunda, batió a Bravo y zanjó la contienda. El Athletic, 31 años después, volvía a celebrar un título.