jueves, 5 de marzo de 2015

Los primeros Equipo Crónica





La primera muestra retrospectiva completa que se organiza del Equipo Crónica no se ha efectuado en Valencia, sino en Bilbao. Paradojas de la vida y del arte. La exposición, comisariada por el también valenciano Tomás Llorens, está formada por 146 obras desde sus inicios hasta sus últimas series que reflexionan sobre el contexto político en torno a la dictadura franquista en la que vivieron. Cabe recordar que la primera antológica (menos completa) de estos artistas fue en el IVAM de Valencia y el Reina Sofía de Madrid, y causó más rechazo que admiración entre los asistentes.
No es casual tampoco que sea Llorens el que esté al frente del proyecto. "¿Hasta dónde llegó la participación de Llorens en las pinturas de los Crónica?", se preguntaba Facundo Tomás en el catálogo sobre este grupo que editó el IVAM acerca del entonces crítico de arte. "Quizá simplemente se limitó a interpretar lo que los pintores producían; a lo mejor les sugirió algún tema o cierta manera de hacer; como mínimo discutió con ellos las cuestiones básicas de su comportamiento profesional", se contestaba. "Llorens fue un elemento básico para la existencia del Equipo Crónica; su relato identificó la ruta, definió los parámetros de funcionamiento, explicó las pautas de conducta; justificó la negativa a la expresión personal. Es preciso pensar que sin la acción de Llorens los Crónica no sólo no habrían alcanzado las cotas de reconocimiento público que obtuvieron, sino que quizá su discurso tampoco habría sido el mismo", añade.
Pocos como Llorens saben los entresijos de este grupo de artistas que formaron en 1964 Manolo Valdés, Rafael Solbes y Juan Antonio Toledo (aunque este último se desligó pronto de la formación después de ser llamado para el servicio militar). Conoce su germen (estuvo implicado en sus inicios) y en la retrospectiva de Bilbao ha querido dejar huella de ello, exponiendo los primeros trabajos de los artistas e incluso los anteriores en Estampa Popular, un movimiento que nació como un representante pictórico de la oposición de izquierdas al franquismo.
Para situar el punto de partida de esta peculiar formación de autores hay que retroceder cincuenta años. La situación política en España era la de la dictadura de Franco, en concreto, en 1964 es un momento especial en la evolución de la historia del franquismo porque terminaba el Plan de Estabilización y comenzaba el de Desarrollo. Se había producido lo que se denominaba el ‘despegue’ de la economía española y en poco tiempo el país había sufrido algunas transformaciones importantes. Por otro lado los años sesenta fueron los de la gran expansión del movimiento sindical, ligado a formaciones clandestinas como el Partido Comunista y otros de orientación maoísta, de gran calado, por cierto, en la Comunitat Valenciana.
Equipo Crónica y Estampa Popular se presentaron como dos ramas de un mismo proyecto, aunque podrían haberse desarrollado cada uno por su cuenta. Pero las circunstancias hicieron que nacieran juntos. "El movimiento de Estampa Popular había aparecido en España a finales de los años cincuenta. Podría describirse como un frente de artistas jóvenes movidos por tres objetivos: el deseo de combatir la dictadura de Franco, la defensa de una poética realista y la reivindicación de la estampa como medio de expresión", señalan en el catálogo editado por el Bellas Artes de Bilbao a propósito de la retrospectiva.
El ascenso del realismo en esa época era un fenómeno que afectaba a la literatura y a las artes en toda Europa, con manifestaciones como el teatro de Bertolt Brecht o el cine neorrealista. En las artes visuales la trascendencia era menor y las tendencias abstractas, con predominio del informalismo, se imponían hasta comienzos de los sesenta. En España la situación era similar. En literatura y cine se reclama el realismo y alcanza cotas de popularidad importantes con nombres como Goytisolo, Sánchez Ferlosio o Blas de Otero en las letras y Bardem o Berlanga en la gran pantalla. En pintura y escultura, sin embargo, la figuración está estigmatizada por relacionarse como cultura oficial del régimen y eso frena su desarrollo. Ese obstáculo comienza a disiparse gracias a la difusión de la pintura de Picasso, al que los jóvenes toman como modelo.
La reivindicación de la estampa, por último, coincide con la intención de muchos autores de cambiar las condiciones económicas de la producción artística. En definitiva piensan en promover un modelo en el que se hagan piezas de arte abundantes que se puedan adquirir a precios baratos. La estampa, en sus diversas modalidades técnicas, es ideal para conseguir ese objetivo y por ello en Europa autores como Matisse, Miró y, sobre todo, Picasso, se lanzan a la producción de obra estampada, principalmente calcográfica y litográfica.
En España el mercado del arte no despega, pero los jóvenes pintores reinterpretan la tendencia europea a su manera. La estampa era una manera de llegar a un público más numeroso pero también de obviar técnicas costosas y complejas y de reivindicar las más primitivas. Al margen de las ventajas económicas también las propiciaba políticas, ya que al producirse y venderse a bajo precio no era necesario distribuirlas por medio de un sistema de salas públicas de exposición que el régimen franquista podía controlar. Si se exponen en un espacio no convencional, como un claustro universitario, se pueden introducir mensajes que en un sitio más formal resultarían impensables.
Estampa Popular apareció en Madrid en 1959 y se expandió rápidamente a otras ciudades de España. La idea de crearlo en Valencia surgió en 1963 y se debió inicialmente a Ortega, quien contactó en París sucesivamente con Rafael Solbes y con José María Gorris. "Se puso en marcha durante el proceso de creación de una exposición colectiva organizada en Italia. Con motivo de las celebraciones públicas del vigésimo aniversario del final de la Resistencia en el país, una serie de ayuntamientos italianos gobernados por el Partido Comunista organizó una muestra itinerante dedicada al arte antifranquista español titulada ‘España libre’. En las reuniones preparatorias se concretaron los proyectos de Estampa Popular de Valencia y del grupo que más tarde se denominaría Equipo Crónica", explica Tomás Llorens en la introducción a la exposición. "Nos reuníamos en el estudio de alguno de los artistas, sobre todo en el de Valdés, que estaba en la calle doctor Sumsi. Funcionábamos un poco como seminario: se recitaban lecturas y se seguía un cierto orden en las discusiones. Debatíamos principalmente acerca de Estampa Popular, del realismo y sobre la función social del artista", completa. Y fue ahí donde se concibió la creación de la rama valenciana, que recuperaría el espíritu satírico de una antigua tradición valenciana de arte popular (las aucas, las fallas del siglo XIX, etc); y del Equipo Crónica, inspirado en precedentes como el Equipo 57, pero con la complejidad de trabajar no para crear un arte de laboratorio, sino desde un proyecto artístico con toda la apertura al mundo y a la vida pública que el realismo traía consigo. El objetivo principal de este último era cambiar la naturaleza de la creación artística. Una empresa sin duda ambiciosa.
El museo de Bellas Artes de Bilbao exhibe la producción de Estampa Popular (carteles, calendarios, tarjetas...) así como la de los dos o tres primeros años de trabajo de Equipo Crónica. Hay obras estampadas, firmadas por Solbes y Valdés, que se hicieron para Estampa Popular y otras de Equipo que nada tienen que ver con el movimiento anterior. "En teoría unas y otras deberían ser claramente diferentes, ya que se inscriben en proyectos distintos. En la práctica se parecen", indica Tomás Llorens. Solbes y Valdés manejaron esta dicotomía hasta 1966, que entendieron que su trabajo ya disfrutaba de una identidad propia suficiente para caminar en solitario.
Entre los primeros trabajos más llamativos de estos artistas destacan unas hojas de cómic para un proyecto que no llegó a buen puerto. Una editora valenciana que estaba en dificultades económicas se ofreció para editar viñetas dibujadas por integrantes de Estampa Popular. Solbes y Valdés completaron el primer número dedicado a la vida de Goya, pero no llegó a imprimirse nunca.
Los primeros Equipo Crónica fueron buscando el espíritu que después los transformaría en referente. Estos autores optaron por hacer imágenes de imágenes, transmutando en pintura las imágenes creadas y multiplicadas por los media. Lo específico de los valencianos era su poética realista, que fue la que siempre les distinguió.