sábado, 17 de enero de 2015

Chocolat, el esclavo que triunfó en el circo






El pintor Cheikhou Ba (Senegal 1971) presenta en la galeria Kalao, en Bilbao, una exposición dedicada a la memoria de Chocolat, uno artista de circo que logró el éxito a finales del siglo XIX después de una azarosa existencia que le llevo desde la esclavitud en Cuba hasta los escenarios de París. Rafael Chocolat llegó a Bizkaia con ocho años y encontró la libertad trabajando en los muelles de Bilbao.
La exposición se abrirá al público este viernes, pero un día antes una kalejira recorrerá el centro de Bilbao, desde la galería Kalao (calle Arbolantxa, 6) hasta el muelle de Marzana con el grupo senegalés Sapali y actor Mbaye Sène, en el rol del payaso para rescatar del olvido la figura de Chocolat.
Cheikhou Ba, es un creadores polifacético surgido de la Escuela de Bellas Artes de Dakar. Escultor y pintor, ha hecho de la instalación una de las formas fundamentales de expresión en su trabajo. Construye muchas de sus obras con elementos recuperados como plástico, cartón, alambre o maderas, que utiliza como medio de expresión, en muchas ocasiones, de una temática enraizada con el sentimiento trágico de la experiencia humana.
El artista ha encontrado la inspiración para su exposición en la figura del clown Chocolat, recuperada por el historiador Gerard Noiriel, que lo considera el primer artista negro de la escena francesa.
Chocolat malvivía trabajando en los muelles y las minas de los alrededores de Bilbao hasta hacer su debut en el teatro hacia 1885  con el clown inglés Tony Grice. Actuaron juntos en Londres y en París, captó la atención de los hermanos Lumiére y fue amigo de Toulouse Lautrec, pero su personaje, ridiculizado y maltratado por los compañeros de espectáculo, empezó a ser mal visto por la clase intelectual. Chocolat perdió el empleo y se vio de nuevo en la miseria. En 1917 apareció muerto en Burdeos, donde se encontraba con el circo en el que se había enrolado. Desde su etapa de éxito hasta casi su muerte, el payaso negro realizó visitas a los hospitales de París para entretener a los niños ingresados.