jueves, 2 de octubre de 2014

Veinte artistas suman sus conocimientos en ‘El Contrato’



Hace tiempo que el arte no entiende de departamentos estancos, hace tiempo que las disciplinas se buscan, se mezclan, se combinan, se conjuntan y, necesariamente, se enriquecen o enriquecen el conjunto. La suma potencia la creación, y eso lo tienen claro en Bulegoa zenbaki barik, el colectivo que ha promovido y comisariado El Contrato, una nueva experiencia creativa que cobra vida de la mano de la AlhóndigaBilbao, con la ayuda económica del BBVA.
El Contrato abarca un proyecto que comprende dos años y a su vez se divide en dos fases: un grupo de lectura y una exposición. Esta última se inauguró ayer y permanecerá abierta hasta el 11 de enero de 2015, en el propio espacio que se asienta, cada vez con más fuerza, en el centro de Indautxu.
La muestra está estructurada en torno a los temas tratados en 16 sesiones de lectura y reúne la obra de una veintena de artistas, así como un programa de cine, conferencias, performances y un nuevo grupo de lectura. El objetivo de El Contrato es “indagar cómo los acuerdos asumidos de manera tácita y generalizada condicionan las prácticas y los modos de hacer, estar y actuar”, avanzó ayer Beatriz Cavia, miembro de Bulegoa z/b.
Lourdes Fernández, directora de AlhóndigaBilbao, se mostró agradecida con todo el colectivo de Bulegoa y con los artistas (cerca de una veintena) que han tomado parte en este proyecto mestizo. “El proyecto nos interesó desde el principio. Nos plantearon hacer una residencia de un año, y la exposición que inauguramos hoy es fruto de todo el proceso que se ha dado en este tiempo. Ha sido un año de trabajo fructífero, y en este tiempo Bulegoa z/b ha sabido implicarse, también con el público de la Alhóndiga”,
ORÍGENES La génesis del proyecto se produce en abril de 2013, fecha en la que la oficina de arte y conocimiento Bulegoa z/b lo puso en marcha, en colaboración con Alhóndiga. En ese momento, se definieron también las dos fases que contempla el mismo: un grupo de lectura estable, que se reunió cada quince días, desde abril de 2013 hasta febrero de 2014, y la exposición que acoge AlhóndigaBilbao.
El Contrato pretende “indagar cómo los acuerdos asumidos de forma generalizada desde la modernidad hasta hoy en día condicionan la evolución de unas prácticas inscritas en las humanidades como son el arte, la historia o la teoría social”, aclaraba ayer en la presentación de la muestra Beatriz Cavia. En el dossier de prensa se abundaba en este aspecto señalando que “la pregunta es si es posible volver a negociar estos contratos establecidos sin caer en la indiferencia que se deriva del consenso; si es posible abordar críticamente la necesidad del pacto sin rendirse a un acuerdo obligado entre las partes”.
Así, en el grupo de lectura que ha promovido Bulegoa “se compartieron documentos diversos: ensayos, textos históricos, actas judiciales, conferencias, poemas, prosa, reseñas de cine, noticias, entrevistas, películas, registros en audio, y en sus sesiones se leyó en alto, se debatió y se realizaron ejercicios de escritura colectiva” que más tarde han dado sus frutos creativos, que son los que se exhiben en Alhóndiga. Tal y como explicaron sus comisarias, la muestra se estructura en doce partes, “tantas como sesiones de lectura celebradas”: escenificación del contrato social, contrato entre los cuerpos, contrato en las formas de producción, contrato como dispositivo, desmontaje del contrato, contrato entre teoría y práctica, desclasificación del contrato, contrato escrito y hablado, contrato pedagógico, la performatividad del contrato, el archivo como contrato y el contrato con el pensar.
ACTIVIDADES PARALELAS Pero la Sala de Exposiciones que alberga el renovado edificio de Ricardo Bastida no solo reúne la obra de una veintena de artistas (entre los que se encuentran Eulalia Abaitua, Jon Mikel Bilbao, Elena Aitzkoa, Asier Mendizabal, BADco, Josu Bilbao, Luca Frei -diseñador del espacio expositivo-, Arne Hendriks o Itziar Okariz, por citar algunos), sino que acoge una serie de actividades como conferencias, performances, un extenso programa de cine y un nuevo grupo de lectura. “Esta exposición pone en diálogo distintos medios artísticos -pintura, cine, escultura, fotografía, poesía, audio, teatro o danza- con los protocolos asumidos en el espacio expositivo y el espacio escénico”, apostillaron las comisarias de la muestra.